sábado, 19 de abril de 2008






Un vaso de vidrio se escurre y cae lentamente de
mis manos.

El tiempo parece transcurrir lentamente y yo
parezco quedar inmóvil;

finalmente se hace añicos en el
suelo.

Su eco llega hasta mis oídos y recuerdo haber
sentido esa sensación otras veces...

Diminutos pedazos saltan hacia mi rostro..sangre
corre por él.

Limpio ese líquido rojo oscuro de mi cara y veo
pequeñas y profundas marcas,

nada fuera de lo normal.
Me he acostumbrado a tener marcas de diversos
tamaños,siempre ocultas...

pero éstas eran visibles,imposible ocultarlas con
nada.